sábado, 2 de abril de 2011

Familias asertivas, Familias felices
 

Al crecer en un hogar asertivo, los hijos adquieren una mayor autoconfianza y mejores relaciones familiares lo que sin duda marca una gran diferencia en su vida, en su estado emocional, en el desarrollo de su inteligencia e incluso en su salud física.
Barcelona | Abril 2011 | Anna Forés | Pedagoga. Profesora del Departamento de Didáctica y Organización Educativa. F. de Psicología de la Universidad de Barcelona

Sólo con este título ya merecería la pena conocer el valor de asertividad, especialmente en la relación familiar.

La asertividad tiene que ver con la necesidad de cuidarnos y protegernos unos a otros, con el deseo de generar confianza y proximidad a través de la comunicación y con el noble propósito de ofrecernos, como familia, pequeños o grandes  momentos de felicidad.

Surge de la firme voluntad de contribuir al bien común a partir de mejorar la  comunicación y la relación. En realidad, nace del profundo deseo de ofrecer a quienes nos rodean y construir entre todos un entorno progresivamente más cálido y acogedor. Un espacio de amor tal y como lo definiría Maturana de querer al otro como legítimo otro, o sea incondicionalmente y tal como es él, no como queremos que fuera o fuese.
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