jueves, 30 de septiembre de 2010

jueves, 23 de septiembre de 2010

La Consejería de Educación emprenderá, a partir de 2011, un Plan de Formación y Participación de las Familias en la Educación (2011-2015), que recoge más de 60 medidas y cuenta con un presupuesto anual de casi 800.000 euros, según ha explicado la consejera de Educación, Eva María Pérez.



La titular de Educación, que ha presentado hoy en Mérida este plan junto a los presidentes de FREAPA-CP, Joaquina López, y de CONCAPA, Rafael Ramos, ha destacado la importancia de “dinamizar la participación de las familias en la educación”, en especial de aquéllas que no lo hacen, de manera que “asuman su responsabilidad en el proceso educativo de sus hijos”.

Algunos de los objetivos de este plan se contemplan en la nueva Ley de Educación de Extremadura (LEEX) pero “no se ha querido esperar a su aprobación”, ha dicho la consejera, para comenzar a actuar en este sentido.

Así, entre las medidas del Plan, se encuentran actividades formativas para padres y madres, en áreas como la educación para el consumo, las tecnologías de la comunicación y de la información y el uso correcto de Internet, los hábitos de vida saludable y el ejercicio físico, la prevención de la drogodependencia o la ayuda a los hijos en el desarrollo de las tareas escolares. Esta formación servirá para que los padres, ha explicado la consejera, puedan “mejorar el seguimiento en el proceso educativo de sus hijos”.  leer artículo...

martes, 21 de septiembre de 2010

Sobrealimentación y Mala Alimentacion

Una alimentación sana implica una mejor calidad de vida, por eso siempre es importante saber cómo debemos comer para garantizar nuestra salud. Es fundamental saber transmitir una correcta cultura nutricional en la infancia, ya que durante la misma se definen aspectos físicos y psicológicos determinantes. La función del pediatra, por tanto, puede ser un protagonista de influencia decisiva.

Asturias | Julio 2010 | Venancio Martínez Suárez. Pediatra. Presidente de la Asociación Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria  (SEPEAP)

UNIVERSO UP (Univesidad de Padres online). Julio 2010

En nuestro país se ha puesto claramente de manifiesto en los últimos años la contraposición entre las formas de alimentación “globales” y de homogeneización de la dieta con los modos de comer tradicionales. Entre los factores que favorecen la pérdida de estas formas de alimentarse tradicionales se han citado la desaparición paulatina de la familia extendida (de convivencia con los abuelos) y la desorganización de las comidas como acto de convivencia y relación familiar: breves, muchas veces mientras los niños y sus padres realizan otras actividades –como ver la televisión o trabajar en el ordenador-. El modelo cultural y poderosas estrategias comerciales favorecen también el consumo dietas precocinadas, de alimentos comerciales envasados, procesados y de preparación rápida, lo que se ha ido imponiendo como un símbolo de modernidad que explica en gran medida el aumento progresivo de su difusión. Sabemos, por ejemplo, que el consumo precoz de “fast-food” por parte de los niños marca el consumo posterior de estos alimentos, determinado sus preferencias gustativas, lo que pudiera justificar una regulación del consumo de estos productos y sugiere la importancia de un condicionamiento desde edades tempranas como modo de mejorar las conductas alimentarias.
Piramide nutricionalEn este contexto, la educación nutricional debe tenerse como la manera más directa y racional de abordar las graves consecuencias de esa cultura alimentaria que se va generalizando en nuestro medio. La comunidad y cada persona que la constituye serán, respectivamente, nuestros objetivos de cambio en los estilos de vida y en los hábitos de vida. Educar desde los primeros meses modificando los hábitos nutricionales inadecuados presentes en el ámbito familiar es apuntar hacia el cambio social y cultural necesario para mejorar la salud y la calidad de vida de toda la población. Así entendida, la educación nutricional sería la parte de la nutrición que orienta sus recursos hacia el aprendizaje, adecuación y aceptación de unos hábitos alimentarios saludables, apoyándose en conocimientos científicos y que tiene como objetivo la promoción de la salud del individuo y de la comunidad. Es fácil entender que el marco natural para su desarrollo es la familia, el medio escolar y el sistema de atención primaria. Y dentro de este marco, el pediatra general debe ocupar un lugar destacado.  Leer artículo...
 

viernes, 17 de septiembre de 2010


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Vuelta al cole: es el momento de poner normas para evitar los suspensos


Después de un verano ocioso, los escolares vuelven a clase y hay que cambiar unos hábitos que les han llevado a pasar buena parte del verano enganchados al ordenador y al resto de los dispositivos a su alcance. El  número de internautas españoles asciende a 21 millones de personas. Y las viviendas con acceso a Internet suponen el  54,0% de los hogares españoles, lo que en números absolutos supone 8,3 millones.
Según Juan Romero, fundador de Adicciones Digitales, “el problema que ahora se nos plantea es conseguir que nuestros hijos vuelvan a los hábitos de trabajo y estudio, algo que han dejado de lado durante el verano. En la mayoría de las ocasiones han pasado el tiempo pegados a la Play, Wii, ordenador y cualquier aparato electrónico que se nos ocurra. Ahora llega el momento de volver a la cruda realidad”.


Los padres de la escuela pública reclaman 175 días efectivos de clase

A las puertas del nuevo curso escolar, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) ha reclamado que los estudiantes reciban al menos 875 horas de clases al año, equivalentes a 175 días lectivos efectivos.

Según fuentes de esta organización, todas las comunidades autónomas cumplen con el mínimo de 175 jornadas escolares que establece la Ley Orgánica de Educación para las enseñanzas obligatorias (primaria y ESO).
Noticias EFE
Sin embargo, dice a Efe un portavoz de CEAPA, esa cantidad sería menor en ESO, además de en primero de Bachillerato si se descuentan los seis días que se dedican a las pruebas ordinarias o extraordinarias en junio y septiembre.